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Castillo de Culla
En 1213, Pedro II prometió Culla a los templarios, aunque fue Blasco de Alagón quien la conquistó en 1233. El interés de la Orden persistió hasta que en 1303 la compraron por la enorme cifra de 500.000 sueldos. Más allá de su valor estratégico, se cree que buscaban en esta tierra indómita un lugar para practicar la alquimia y el esoterismo, controlando fuerzas telúricas aprendidas en Tierra Santa.






