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De Tithia a Atienza: un paseo por la historia sin moverte del sitio

Atienza · Guadalajara · Castilla - La Mancha

De Tithia a Atienza: un paseo por la historia sin moverte del sitio

¡Enhorabuena! Has decidido vivir la experiencia de Atienza. Estás a punto de recorrer un itinerario único lleno de historia, belleza y rincones inolvidables. Aquí tienes la ruta con todas las paradas que vas a realizar. Recuerda: tu móvil sellará automáticamente tu paso por cada punto del recorrido. ¡Bienvenido a tu aventura! Esperamos que disfrutes cada paso y logres completar todos los lugares propuestos. ¡Que comience el viaje!

Resumen de la experiencia

Mapa de la ruta

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Paradas

6 parada(s) en esta experiencia

Atienza Judía
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Atienza Judía

Durante la Baja Edad Media, los judíos debían vivir apartados del resto de la población castellana, lo que propició la formación de juderías en muchas ciudades y villas del reino. La judería de Atienza se asentó en esta colina donde hoy se encuentran ustedes. Tras el decreto de expulsión de 1492, sus habitantes se vieron obligados a abandonar el lugar, quedando los terrenos despoblados hasta la actualidad. Esta comunidad contaba con su propia muralla, cuyos restos aún son visibles: un pequeño tramo en este punto, el torreón que se encuentra detrás y, en la falda norte de la colina, un lienzo de unos cuatrocientos metros de longitud que también perteneció a dicha muralla. Estos vestigios arquitectónicos nos permiten imaginar la extensión y configuración de la antigua judería. Además, desde este mirador natural se puede contemplar una de las vistas más espectaculares de Atienza, que ayuda a comprender la importancia estratégica del emplazamiento.
Atienza Renacentista
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Atienza Renacentista

Tras la Guerra de los Infantes de Aragón, a mediados del siglo XV, Atienza quedó prácticamente arrasada. Fue necesario reconstruirla casi por completo. Algunos barrios se abandonaron y se modificó la planta medieval original. Es entonces cuando se diseña la actual plaza del Trigo, conocida oficialmente como “Plaza de don Bruno Pascual Ruilópez”, en honor a un senador atencino de los siglos XIX y XX. La plaza se estructura con edificios de arquitectura tradicional castellana, con fachadas enfoscadas de cal, vigas y pilares de madera vistos, y soportales continuos que evocan el modelo de plaza mayor típica. Varias de estas casas con pilares de piedra eran gestionadas por el Cabildo y el Ayuntamiento. Destacan sus columnas con capiteles compuestos y los aleros decorados con piñas talladas artesanalmente. En la plaza sobresalen también la iglesia de San Juan Bautista, el balcón de esquina y el edificio de la antigua cárcel, ubicado detrás de la verja, junto a la iglesia.
Atienza Romana
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Atienza Romana

Atienza fue fundada por los celtíberos, quienes le dieron el nombre de Tithia. De aquella época se han realizado excavaciones arqueológicas en la necrópolis de Cerro Pozo, situada en las afueras de la villa, donde se hallaron valiosos restos funerarios que aportan información sobre los primeros habitantes del lugar. Estos celtíberos ofrecieron una feroz resistencia a la expansión de Roma, combatiendo al mismo tiempo que su vecina Numancia. Sin embargo, tras duros enfrentamientos, acabaron siendo finalmente sometidos por las legiones romanas. De la etapa romana apenas se conservan vestigios materiales en Atienza, siendo uno de los pocos elementos visibles la conocida fuente de “la Salida”, que debe su nombre a su cercanía con el arco homónimo, por donde antaño salían quienes abandonaban la villa. Esta fuente, probablemente de origen romano, representa hoy uno de los pocos testigos visibles de una presencia imperial que, aunque breve, dejó su huella en la historia local.
Atienza Románica
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Atienza Románica

Atienza fue conquistada en varias ocasiones por cristianos y musulmanes durante la Edad Media. Alfonso VI la incorporó definitivamente al Reino de León, y fue Alfonso I de Aragón quien consolidó su control para los cristianos como rey consorte de Castilla, reino al que ya nunca dejó de pertenecer. Su nombre se castellanizó como Atiença, origen del topónimo actual. Se remodeló la antigua alcazaba musulmana, se levantaron dos cinturones de muralla y hasta catorce iglesias, de las cuales aún se conservan siete. Aunque inicialmente todas fueron construidas en estilo románico, el paso del tiempo y los conflictos bélicos redujeron significativamente esta herencia. No obstante, perviven elementos que recuerdan su esplendor: los pórticos de Santa María del Rey y de la Virgen del Val, la galería porticada de San Bartolomé y los ábsides de San Gil y de la iglesia de la Santísima Trinidad, justo frente al lugar donde ustedes se encuentran.
Atienza Árabe
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Atienza Árabe

Durante la dominación musulmana, el antiguo nombre celtíbero de “Thithia” fue adaptado al árabe, pasando a denominarse “Tizia” o “At-Titia”, denominaciones documentadas en diversas fuentes. En esa época, se levantó una poderosa alcazaba defensiva en el mismo emplazamiento donde hoy se alza el castillo de Atienza. Esta fortaleza, por su estratégica ubicación y solidez, debía impresionar incluso a sus enemigos, como demuestra su mención en el Cantar del Mío Cid, donde se la describe como “peña muy fuerte”. La alcazaba musulmana, núcleo del sistema defensivo de la villa, contaba con estructuras avanzadas para la época, entre ellas varios aljibes excavados directamente en la roca. Estos depósitos cumplían una función vital: almacenar el agua necesaria para resistir largos asedios y garantizar el abastecimiento del recinto amurallado. Aún hoy pueden observarse dos de estos aljibes originales, testigos silenciosos del legado andalusí de Atienza.
Atienza Barroca
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Atienza Barroca

Durante el siglo XVII, todas las iglesias de Atienza fueron decoradas con retablos barrocos, reflejo del gusto artístico de la época. Ya en el siglo XVIII, se destruyó parte de la galería románica de la iglesia de San Bartolomé para levantar en su lugar la majestuosa capilla del Santo Cristo de Atienza, patrón de la villa. También se construyó en esta centuria, junto a la entrada del pueblo, el hospital de Santa Ana, hoy reconvertido en establecimiento hotelero. En ese mismo periodo se encargó una fuente ornamental al célebre taller de Ventura Rodríguez, prestigioso arquitecto del siglo XVIII, responsable de fuentes tan emblemáticas como las de Cibeles o Neptuno en Madrid. Esta fuente estuvo originalmente ubicada junto a la ermita del Humilladero, acompañada de un banco de piedra de la misma época. A mediados del siglo XX, al remodelarse la plaza de España —donde ustedes se encuentran—, se trasladó la fuente a su emplazamiento actual como parte del nuevo diseño urbano.