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Atienza Judía
Durante la Baja Edad Media, los judíos debían vivir apartados del resto de la población castellana, lo que propició la formación de juderías en muchas ciudades y villas del reino. La judería de Atienza se asentó en esta colina donde hoy se encuentran ustedes. Tras el decreto de expulsión de 1492, sus habitantes se vieron obligados a abandonar el lugar, quedando los terrenos despoblados hasta la actualidad.
Esta comunidad contaba con su propia muralla, cuyos restos aún son visibles: un pequeño tramo en este punto, el torreón que se encuentra detrás y, en la falda norte de la colina, un lienzo de unos cuatrocientos metros de longitud que también perteneció a dicha muralla. Estos vestigios arquitectónicos nos permiten imaginar la extensión y configuración de la antigua judería.
Además, desde este mirador natural se puede contemplar una de las vistas más espectaculares de Atienza, que ayuda a comprender la importancia estratégica del emplazamiento.







